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¿Los Acts of God pueden anular un contrato por la crisis del COVID-19?

By abril 13, 2020 No Comments

En las relaciones entre particulares se rigen por principios básicos de la teoría general de derecho. En ese entendido, todas las obligaciones tienen su fuente u origen en la ley, al ser esta la única fuente legítima; sin embargo, también es posible encontrar el origen de las obligaciones en los actos jurídicos, entendidos como la manifestación exterior de la voluntad hecho para crear, transmitir, modificar o extinguir una obligación o derecho, ya sea mediante la existencia de una sola voluntad: unilaterales, o con la convergencia de dos o mas voluntades: bilaterales.

Es en este punto en el que es posible distinguir como fuentes de obligaciones a través de los actos jurídicos a dos:

1. Contractuales: surgen tras la celebración de un contrato o convenio

2. Extracontractuales: se crean con la declaración unilateral de la voluntad; ya por gestión de negocios, enriquecimiento ilícito o responsabilidad civil.

Para el caso que nos compete tomaremos la fuente contractual de obligaciones al ser la principal y más constante, pues rige las actividades más comunes dentro de la sociedad: arrendamiento, prestación de servicios, préstamos, etc.

Un contrato es el acuerdo de dos o más personas para crear, modificar, transferir o extinguir obligaciones. Si bien los contratos tienen diversos elementos de existencia y validez, en esta ocasión nos enfocaremos en el significado de la locución latina: Pacta Sum Servando, que se traduce como «lo pactado obliga», es decir, todo acuerdo de voluntades debe ser cumplida por las partes según lo pactado.

Al respecto, el artículo 1832 del Código Civil Federal estipula que en los contratos civiles cada uno se obliga en la manera y términos que aparezca que quiso obligarse. Este precepto legal intuye que las partes que celebren un contrato deberán cumplirlo según se estipule en el contrato.

Entonces, ¿qué sucede cuando se incumple un contrato?

Sin menoscabo de lo señalado en las cláusulas del propio contrato, por regla general, la consecuencia principal derivado de un incumplimiento de contrato será la indemnización para resarcir el daño (pérdida o menoscabo sufrido en el patrimonio por la falta de cumplimiento) o perjuicio (la privación de cualquier ganancia ilícita que se hubiese obtenido con el cumplimiento de la obligación) causado por la falta de cumplimiento.

La falta de cumplimiento de un contrato tiene su origen en un hecho ilícito; no obstante, eso no es indicio de que en todos los casos se presentará el derecho a obtener una indemnización, ya que es posible que se presenten circunstancias en las que el daño producido no es responsabilidad del generador, como en el caso fortuito o fuerza mayor. 

Caso fortuito o fuerza mayor

Lo primero que hay que mencionar es que no existe una definición legal, ya sea civil o mercantil.  

El artículo 2111 del Código Civil para la Ciudad de México, ya que en  este se determina que nadie está obligado al caso fortuito sino cuando ha dado causa o contribuyó en él. Pero, como es posible observar no hay definición, ya que solo te dice que no estás obligado a responder un caso fortuito.

En la legislación norteamericana se definen cómo Acts of God: actos extraordinarios que impiden que cumplas una obligación.

Así, el caso fortuito y fuerza mayor son excluyentes de responsabilidad, siempre que no puedan ser imputados al obligado, es decir, existe una imposibilidad del cumplimiento al estar materialmente impedido para hacerlo: no es que no quiera; es que no puedo frente a una situación imprevisible.

Por ejemplo, si alguien se dedica a hacer artesanía. Derivado de su labor, pacta en un contrato la entrega de 50 piezas; no obstante, un día el artesano se accidenta, al sufrir un atropello, sin haber violado ningún deber de cuidado (cruzar en lugares no señalados o permitidos, por decir una aclaración) y por sus heridas se ve impedido a cumplir con la fabricación de las 50 pieza. En este supuesto, el artesano encontraría una causal excluyente de la responsabilidad en el caso fortuito o fuerza mayor, ya que su accidente está fuera del control razonable.

Es esta fuerza mayor o caso fortuito la que no deriva de una negligencia propia. Es totalmente ajena a mi voluntad. No es posible superarlo. Está fuera de mis capacidades.

¿La pandemia por COVID-19 es un caso fortuito o fuerza mayor?

Esta cuestión ha estado en la boca de cualquier interesado a la teoría jurídica, pues como ya se señaló, no hay una definición legal de ambas figuras, dejando todo en el campo resolutorio de los dimes y diretes legales.

Si bien no es posible concatenar una definición de caso fortuito o fuerza mayor con el decreto(https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5590745&fecha=30/03/2020) expedido por las autoridades federales para decretar la en el DOF del 30 de marzo de 2020 con el que se decretó estado de emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-COV2 (COVID-19), pues el decreto es escueto en explicar sus alcances, mas por una conveniencia funcional que jurídica (dirimir en lo específico en lugar de lo general).

Entonces, los conceptos de caso fortuito y fuerza mayor van a ser muy relevantes en las controversias que surjan frente al incumplimiento de contratos derivado de la pandemia por COVID-19, ya que existe un gran número de descuentos salariales y despidos, provocando la insolvencia para cubrir obligaciones de pago.

También es necesario considerar el lugar en el que se quiera hacer la negociación, pues los códigos civiles de los estados son diferentes: en algunos podemos encontrar la teoría de la imprevisión que se refiere cuando la ley o los contratos en caso de que exista circunstancias supervivientes sobre las condiciones entre las partes originalmente convenidas.

Por ejemplo, pactas una renta en dólares. A raíz del COVID-19 la renta se vuelve impagable al elevarse el precio de dicha divisa. Es leonina. Ahí se aplica la teoría de la imprevisión, por lo que es posible  obligar a tu contraparte a cambiar las obligaciones; pero solo puede aplicar si la ley lo permite.

En la situación actual no va a ganar nadie. Todo se va a negociar. Por eso esos conceptos tienen un concepto relativo porque la negociación va a tener un factor de peso porque será la voluntad de las partes. 

En conclusión: Negocia, porque es necesario buscar soluciones que den algún punto  de encuentro para las partes involucradas en una relación contractual con el objetivo máximo de causar el menor daño patrimonial, por ende, la permanencia de las fuentes de ingreso.

*Imagen tomada del sitio web de la Secretaría de Salud

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