Rafael, Julión y la OFAC.

La inclusión en la OFAC (Office of Foreign Assets Control) el 9 de agosto de 2017 del futbolista Rafael Márquez y el cantante Julión Álvarez (entre otras personas) por supuestamente mantener vínculos con Raúl Flores Hernández ha generado en México un impacto nunca antes visto; de hecho gracias a esto la mayoría de los mexicanos no solo se enteraron de la existencia de esta oficina dependiente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sino que han sido testigos de las primeras consecuencias de tal inclusión.

Lo primero que la opinión pública escuchó y leyó fue que las cuentas bancarias y sus bienes habían sido congelados en los Estados Unidos, lo segundo fue que ambos anunciaron que sus abogados se harían cargo de aclarar esto ante las autoridades norteamericanas, lo tercero fue que acudieron ante la Procuraduría General de la República, lo tercero fue que (aunque no hay información conclusiva) la Unidad de Inteligencia Financiera dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público había dado la orden de congelar diversas cuentas bancarias relacionadas con ambos personajes y, cuarto y último, que en el caso particular de Julión Álvarez, casi todo el contenido digital fue borrado de internet. Su pagina de internet http://julionalvarez.net ya no se encuentra disponible así como su canal de YouTube y su contenido en Spotify; todo un escándalo.

La explicación a esto radica en una consecuencia poco publicitada de una inclusión por parte de la OFAC: la prohibición a los ciudadanos norteamericanos para realizar transacciones comerciales con aquellas personas y empresas que aparezcan en dicha lista. En el caso de Rafael Márquez señalé desde el inicio que, por ejemplo, no podría recibir donaciones para su fundación desde Estados Unidos y que al haberle sido retirada la visa no podría (dado el caso) viajar con la selección nacional para disputar un partido allá; sin embargo otra consecuencia que no fue prevista fue la de la ya señalada eliminación del contenido digital de Julión Álvarez en el entendido de que las empresas que le daban el servicio de hosting (en el supuesto de que fuesen norteamericanas) estaban impedidas para mantener su relación comercial y, en los casos de aquellas que le tuviesen que pagar regalías ademas de lo anterior, no podrían pagarle las mismas; de nuevo… todo un escándalo.

Derivado de esto hemos recomendado a nuestros clientes que, derivado de un evidente escenario adverso a las empresas mexicanas, incluyan en sus Business Continuty Plans las acciones necesarias para no perder el control en internet de sus dominios así como de sus contenidos; de hecho hemos llegado a recomendar que muden el hospedaje de sus sitios que preferentemente se encuentren radicados en México.

No olvidemos que la esencia de un Business Continuty Plan no es otra cosa que su traducción literal: Un plan de continuidad del negocio. En términos más prácticos debemos entenderlo como el plan logístico que ayudará a una empresa a recuperarse de un evento crítico dentro de un tiempo predeterminado; las empresas que no tienen contemplado esto (ni debidamente estructurado el correspondiente Recovery Plan) están condenadas a un escenario catastrófico.

Entiendo que esta medida puede ser percibida como agresiva pero, bajo la perspectiva de un elemental análisis de riesgos, no es exagerada.

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